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Acuerdo de intercomunión entre la Iglesia Evangélica Luterana y la Diócesis Episcopal del Ecuador Central
Dice el Acuerdo......Reconocemos mutuamente nuestras iglesias como iglesias que pertenecen a la Única, Santa, Iglesia de Jesucristo Católica y Apostólica y que participan realmente del mensaje apostólico de todo el Pueblo de Dios; Reconocemos que en nuestras iglesias la Palabra de Dios se predica de manera auténtica y que en ellas los Sacramentos del Bautismo y de la Santa Cena del Señor son administrados debidamente; Reconocemos mutuamente nuestros ministerios ordenados como funciones que nos han sido otorgadas por Dios y como herramientas de su Gracia y esperamos con júbilo el momento en que nuestras iglesias se encuentren en completa armonía, cuando con ello también se logre el completo intercambio de los Pastores; Reconocemos que la supervisión eclesiástica personal y colegial (Episcope) se encuentra representada y se lleva a cabo en nuestras iglesias en una diversidad de formas a manera de una señal visible de la unidad de la iglesia y de la continuidad de la vida apostólica, del mensaje apostólico y del ministerio apostólico. Nos comprometemos a participar de la vida conjunta y del mensaje que tenemos en común. Daremos todos los pasos necesarios para el logro de una comunión más cercana en tantas áreas de la vida y del testimonio cristiano como sean posibles, de tal manera que todos nuestros miembros puedan dar pasos conjuntos en el camino hacia la unidad completa y visible. (ii) Dar la bienvenida mutuamente a los miembros de cada una de las iglesias a los respectivos cultos y recibir ministerios pastorales (iii) Dar la bienvenida de manera recíproca a los miembros de cada una de las iglesias para formar parte de la vida congregacional de las respectivas iglesias (iv) Promover cultos compartidos. Si se juzga si un culto eucarístico es apropiado, podrá hacérselo de acuerdo a la hospitalidad eucarística para individuos. La participación de ministros ordenados reflejaría la presencia de dos o más iglesias expresando su unión más cercana en la fe y en el bautismo y demostraría que todavía nos encontramos en el intento de hacer más visible aún la unidad de la Única, Santa Iglesia Católica y Apostólica. No obstante, tal participación sigue sin lograr el objetivo del completo intercambio de ministros. La ceremonia a ser aplicada debería ser aquella de la iglesia a la cual pertenece el ministro que preside y aquél debería ser el que diga la oración eucarística. (vi) Nos comprometemos a hacer un seguimiento del desarrollo de las conversaciones teológicas, tal como han sido acordadas en Meißen, Porvoo, Reuilly y en el acuerdo “Called to Common Mission”y hacerlas fructíferas para nuestra mutua relación. Vea en anexo el Acuerdo en la íntegra
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