Confesión y Absolución

 

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Manera como se debe enseñar a la gente sencilla a confesarse.   

  ¿Qué es la confesión?
La confesión contiene dos partes. La primera es la confesión de los pecados, y la segunda,  el  recibir  la  absolución  del confesor  como  de  Dios  mismo, no dudando  de ella  en lo más  mínimo, sino creyendo firmemente que por ella los pecados son perdonados ante Dios en el cielo.

 ¿Qué pecados hay que confesar?
 Ante Dios uno debe declararse  culpable de todos los pecados, aun de aquellos que ignoramos, tal como lo hacemos en el Padrenuestro.  Pero ante el confesor debemos confesar solamente los pecados que conocemos y sentimos en nuestro corazón.

  ¿Cuáles son tales pecados?
 Considera tu estado basándote en los Diez Mandamientos, seas padre, madre,  hijo o hija, señor o señora o servidor, para saber si has sido desobediente,  infiel, perezoso, violento, insolente, reñidor; si hiciste un mal a alguno con palabras u obras; si hurtaste, fuiste negligente o derrochador o causaste algún otro daño.

  ¡Por favor, indícame una breve manera de confesarme!

– De esta manera debes hablarle al confesor:

– Honorable y estimado señor: os pido que tengáis a bien escuchar mi confesión y declarar el perdón de mis pecados por Dios.

 Di, pues.   Yo, pobre pecador, me confieso ante  Dios  que  soy   culpable de todos los pecados;  especialmente  me  confieso  ante  vuestra  presencia que siendo sirviente,  sirvienta, etc.,  sirvo, lamentablemente, en forma infiel a mi amo. Pues  aquí  y allí  no  he hecho  lo que me ha sido encomendado, habiéndolo movido  a  encolerizarse  o a  maldecir;  he  descuidado algunas cosas y he permitido que ocurran daños. He sido también impúdico en palabras y obras;  me he irritado con mis semejantes y he murmurado y maldecido contra mi  amo, etc. Todo esto lo lamento y solicito vuestra gracia ; quiero corregirme.  Un amo o ama debe decir así :  En  especial  confieso ante vuestra presencia  que no eduqué fielmente para gloria de Dios a mi hijo,  sirviente,  mujer. He maldecido; he dado malos ejemplos con palabras y obras impúdicas; he hecho mal a mi vecino,  hablando  mal  de él,  vendiéndole muy caro, dándole mala mercadería y no toda la cantidad que corresponde.

En general, deberá confesarse todo lo que uno ha hecho en contra de los Diez Mandamientos, lo que corresponde según su estado, etc.   Si alguien no se siente cargado de tales o aun mayores pecados, entonces no  debe preocuparse o buscar más pecados ni inventarlos, haciendo con ello un martirio de la confesión, sino que debe contar uno o dos, tal como él lo sabe.  De esta manera : En especial confieso que he maldecido una vez; del mismo modo, que he sido desconsiderado una vez con palabras, que he descuidado esto, etc. Considera esto como suficiente .   Si no sientes ninguno (lo que no debería ser posible), entonces no debes decir nada en particular, sino recibir el perdón de la confesión general, así como lo haces ante Dios en presencia del confesor.

A ello debe responder el confesor: Dios sea contigo misericordioso; fortalezca tu fe, Amén. dime: ¿Crees tú también que mi perdón sea el perdón de Dios?    Sí, venerable señor.

Entonces dirá: Así como has creído, de la misma forma acontezca en ti (Mi. 8:13). Y yo por mandato de nuestro Señor Jesucristo te perdono tus pecados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén. Ve en paz.  (Mr. 5:34; Lc. 7:50; 8:48).

 Aquellos que tengan gran carga de conciencia o estén afligidos o atribulados los sabrá consolar e impulsar hacia la fe el confesor con más pasajes bíblicos. Esta debe ser sólo una manera usual de confesión para la gente sencilla.