Los Mandamientos

El Catecismo menor del Dr. Martín Lutero

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Los Diez Mandamientos

El Primer Mandamiento

No tendrás dioses ajenos.
¿Qué quiere decir esto?
Mas que a todas las cosas debemos temer y amar a Dios y confiar en El.

El Segundo Mandamiento
No usarás el nombre de tu Dios en vano.
¿Qué quiere decir esto?
Debemos temer y amar a Dios de modo que no usemos su nombre para maldecir, jurar, hechizar, mentir o engañar, sino que lo invoquemos en todas las necesidades, lo adoremos, alabemos y le demos gracias.    

El Tercer Mandamiento
Santificarás el día de reposo.
¿Qué quiere decir esto?
 Debemos temer y amar a Dios de modo que no despreciemos la predicación y su palabra, sino que la consideremos santa, la oigamos y aprendamos con gusto.

 El Cuarto Mandamiento.
Honrarás a tu padre y a tu madre.
¿Qué quiere decir esto?
Debemos temer y amar a Dios de modo que no despreciemos ni irritemos a nuestros padres y superiores, sino que los honremos, les sirvamos, obedezcamos , los amemos y tengamos en alta estima.

El Quinto Mandamiento
No matarás.
¿Qué quiere decir esto?
 Debemos temer y amar a Dios de modo que no hagamos daño o mal alguno a nuestro prójimo en su cuerpo y vida, sino que le ayudemos y hagamos prosperar en todas las necesidades de su vida.

El Sexto Mandamiento
No cometerás adulterio
¿Qué quiere decir esto?
 Debemos temer y amar a Dios de modo que llevemos una vida casta y decente en palabras y obras, y que cada uno ame y honre a su cónyuge.

 El Séptimo Mandamiento
No hurtarás.
¿Qué quiere decir esto?
Debemos temer y amar a Dios de modo que no quitemos el dinero o los bienes de nuestro prójimo, ni nos apoderemos de ellos con mercaderías  o  negocios  falsos,  sino que le ayudemos a mejorar y conservar sus bienes y medios de vida.

El Octavo Mandamiento.
No darás falso testimonio contra tu prójimo.
¿Qué quiere decir esto?
Debemos temer y amar a Dios de modo que con mala intención, ni traicionemos, ni calumniemos, ni difamemos a nuestro prójimo, sino que lo disculpemos, hablemos bien de él e interpretemos todo en el mejor sentido.

El Noveno Mandamiento
No codiciarás la casa de tu prójimo.
¿Qué quiere decir esto?
 Debemos temer y amar a Dios de modo que no tratemos de obtener con astucia la herencia o la casa de nuestro prójimo, ni nos apoderemos de ellas con apariencia de derecho, sino que le ayudemos y cooperemos con él en la conservación de lo que le pertenece.

El Décimo Mandamiento 
No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, criada, ganado ni cosa alguna de su pertenencia.
¿Qué quiere decir esto?
Debemos temer y amar a Dios de modo que no le arrebatemos al prójimo su mujer, sus criados o sus animales, ni los alejemos, ni hagamos que lo abandonen, sino que los instemos a que permanezcan con él y cumplan con sus obligaciones.

¿Qué dice Dios de todos estos mandamientos en conjunto?
Dice así: “Yo, el Señor tu Dios, soy un Dios celoso que visito el pecado de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen. Pero a los que me aman y guardan mis mandamientos, les hago misericordia hasta millares de generaciones.”

 ¿Qué quiere decir esto?
Dios amenaza con castigar a todos los que traspasan estos mandamientos. Por tanto, debemos temer su ira y no actuar en contra de dichos mandamientos. En cambio, él promete gracia y todo género de bienes a todos los que los cumplen. Por tanto, debemos amarlo y confiar en él y actuar gustosos conforme a sus mandamientos.

Vea El Credo Apostólico